Anochecer y Amanecer. Intermedios.

 

Hospital de La Rioja.
Hospital de La Rioja.

Desde hace unos días y otras tantas largas noches, llevo encerrado en este Hospital. Hospital de La Rioja. Madrugadas y anocheceres. Mañanas y tardes, en compañía de mi madre, acostada en la cama de la habitación 111, a mi lado, con la triste sensación de no saber, si sus alteraciones analíticas, tensiones y electros, serán compatibles con su ya larga vida.

Su respiración esta casi agotada, los sonidos emitidos por su boca, son cada vez menos armoniosos y musicales, es lo mas parecido a un motor con falta de mantenimiento o faltándole la gasolina que nos da la vida. Los ruidos del oxigeno al pasar por el deposito de agua, me transportan a un mar con fuerte oleaje, encrespado y destructivo, avisándome que la naturaleza también puede marcar nuestro destino…….

Afortunadamente y a pesar de la crudeza del lugar, no faltan sonrisas y palabras agradables entre mis compañeros de pasillo, cuidadores, médicos, enfermeras y auxiliares, hasta el cura que nos alienta con sus repetitivas palabras. Médicos que pasan, como estrellas fugaces, contándonos las teorías de la vida, que casi siempre suelen fallar, como regla sin excepción. Esto me permite, por un momento, olvidarme que este lugar es el punto y final de muchos de nosotros.

Como la luz se va apagando y el cielo oscurece; y poco a poco se van cerrando las puertas del Hospital, viene la noche, terrible noche que nos aísla del mundo exterior, como estos contagiosos enfermos que permanecen en habitaciones herméticamente cerradas al mundo de los que sufren enfermedades terminales menos cruentas, que a pesar de los muchos años vividos, todavía uno no se acostumbra a la realidad de este mundo, máxime cuando uno viene de una etapa anterior, donde ha vivido esa terrible realidad de haber perdido a un ser “muy querido” en circunstancias  trágicas y con toda una vida por delante. Nada comparable a estos seres encerrados en sus cubículos preagónicos y sin más esperanzas a que llegue un nuevo amanecer. Con suerte y si sus constantes mejoran, poder aposentar sus maltrechos cuerpos en su cuarto, el cuarto de sus sueños perdidos con el acoplamiento perfecto de sus enseres conocidos, la habitación de su propia morada.

En estos momentos de reflexión me viene a la memoria una oración que ella me enseñó cuando me acostaba y que yo quise transmitir a mis hijos, no con la misma pasión que ponía ella, y que estoy seguro que ahora ni la recuerdan.

“Ángel de la guarda, dulce compañía, no me abandones ni de noche ni de día, no me dejes solo que me moriría” ” cuatro esquinas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan”

Infancia juventud, madurez, senectud, etapas que nos persiguen a gran velocidad por los caminos de la vida, si tenemos la gran suerte de no ser atropellados y quedar lisiados o muertos antes de llegar al final, a ese momento fatídico en que nos quedamos sin la gasolina necesaria en nuestro organismo. Traumas infantiles, amores y decepciones, suertes y desgracias, aprecios y socorros, puñaladas traperas que, poco a poco, nos hacen quedarnos sin aliento o con graves secuelas, para seguir luchando por la vida……

Esperando que llegue la noche, para poder ver la luna, las estrellas y el firmamento, y si hay luna llena llena ¡vaya gozada!, ¿y si nos quedamos en la mitad?……

Lloros y adiós amigo, nos vemos, que a ti también te tocará, ¿es que lo has olvidado?.

Noche.
Noche.

Pero la noche nos cierra todas las puertas del Hospital, incluso la de la capilla, será porque Dios está en todas partes y no necesita lugares de recogimiento. Por eso el mundo está lleno de milenarias construcciones cristianas (serian para el recogimiento o para que vivieran mejor sus moradores) o para purgar los muchos atropellos que sus benefactores y seguidores ejecutaron a lo largo de la historia. Me da lo mismo yo rezo en mitad de la noche y en el silencio de la habitación, no necesito ningún otro espacio, solo que mis palabras salgan del corazón.

Amanecer.
Amanecer.

El amanecer se acerca, los ruido en el pasillo, propios de un nuevo día, se notan. Murmullos, abrir y cerrar de puertas, carros cuyas ruedas chirrían percibiendo que todo vuelve a empezar. Viene un nuevo día y el cielo se torna rojizo, dando un color de esperanza. Abro la ventana, tomo aire, cojo fuerzas, me estiro y digo ¡ cojonudo, un día más para estar con los míos! .La esperanza de mejoría puede ser hoy. Análisis, glucemia, oxigeno, tensión, sueros…… .- “esto no mejora, tenemos que esperar su evolución, son muchos años._  comenta la Doctora.

Salgo a la calle y miro al frente, veo la Calle Mayor, lugar donde todo empezó. Miro al cielo y veo en en uno de sus vértices , justo encima de la habitación 111, un nido de cigüeñas, símbolo pragmático del principio de la vida. Y como nos decían de pequeños, que los niños vienen de París, este edificio y su proyecto fue presentado en la Exposición Universal de París, en 1877, como edificio singular para la época.

Cigueña en su nido.
Cigüeña en su nido.

Fue inaugurado en 1871 por Amadeo de Saboya.

Hospital Civil inagurado en 1871, hoy Hospital Provincial

Siempre agradeciendo tener un nuevo amanecer.

Javier Villar.

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4 comentarios en “Anochecer y Amanecer. Intermedios.

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