La mala jubilación. Un relato corto de la realidad.

 

 

La jubilación para "disfrutar"
La jubilación para “disfrutar”

Mario, una vida ejemplar, nacido en una familia acomodada de Bilbao, su padre el señor José fue director de banca y de Bilbao, sobre todo de Bilbao. Mario estudiando económicas en Deusto y siendo uno de los pocos afortunados que pudo estudiar tuvo que dejarlo todo para ir al frente allá por el año 1937 para defender Bilbao en los montes de Urkiola. Realmente no disparó ni una sola vez pues se le encomendó la cocina del frente, claro, un futuro economista y con la influencia de su padre no iba a estar en la primera línea.

Cuando se acabaron los tiros, no lo pasó tan mal, no le faltó de nada y pronto empezó a trabajar en banca antes incluso de terminar sus estudios, alguien debía gestionar el dinero de la industria que volvía a resurgir, gloria al milagro económico, aquí hay trabajo.

Mario, querido por sus siete hijos y sus dieciséis nietos y sus futuros cinco bisnietos y sus tres exnueras y también por su mujer y especialmente por los compañeros de todas las sucursales bancarias que ha supervisado y dirigido. Hasta Azkuna le dio la medalla de oro de la ciudad de Bilbao por toda su trayectoria y su trabajo por y para la gran urbe.

Y llegó el día, el día del descanso, el día del reconocimiento, el día en el que podrá dedicarse de lleno a su afición, esa que tanto le ha entretenido y en la que encontró en un pasado una manera de canalizar el estrés por el trabajo…

Mario, ¿cuál es tu afición?… Pensar y temer el día de mi jubilación, supongo…

¿En qué se basa?… En preguntarme cosas y no saber qué responderme.

Si usted Señor Mario no sabe responderse, ¿quién puede responderle?

No lo sé, no le he preguntado a nadie, veré la televisión.

Mario pasa los días aburrido, sentado frente al televisor, su asistenta le hace la comida, le plancha y le limpia la casa, su mujer pasa de todo y su familia viene a verle igual que antes, no le dejan el cuidado de sus nietos, están en las actividades extraescolares hasta la hora de la cena, total ¿para qué?, ni siquiera sabe cómo tratar con niños, Mario está solo, siente que ha perdido años de su vida trabajando de sol a sol para conseguir el reconocimiento de su amada ciudad.

Mario, ¿qué piensa tu mujer de todo esto que sientes?… No hablamos de esas cosas, a mi mujer le gusta comprar cosas inútiles y déjala, no la quiero distraer.

En la plaza de Unamuno la gente entra y sale de la boca del metro, nadie le reconoce, a nadie tiene a quién contar que fue reconocido por Azkuna. Ha dejado de pensar, todo le parece inútil si no obtiene beneficio económico.

¿Es esta una de las cuestiones que hace que los mayores tengan una de las mayores tasas de suicidio?, según Mario no. Dice que solo es aburrimiento, ¡cuidado!, el aburrimiento arrastra a la depresión y la depresión mata. Mata el entorno, mata a la persona y a su historia, mata a las familias.

Mario sentado en la misma plaza se queda inmóvil, ahí pasmado mirando hacia el metro pasa una hora, dos, tres, apenas parpadea, se le ve con el rostro un poco desencajado, pero poco, sigue siendo Mario, cuatro horas. Mario quiere hablar y decir a alguna de esas 351 almas que han pasado frente a él que le ayuden, pero ahí sigue, la gente le mira, hasta quien ha pasado tres veces frente a él le mira y solo le mira.

Mario, ¿te acuerdas de las patatas que hacías en Urkiola?, ¿te acuerdas de cuándo tus compañeros del batallón confiaron sus ahorros a tu gestión?, ¿te acuerdas de tu familia?, ¿cuántos ictus de repetición has sufrido ahí sentado?, ¿cuántos hubieras tenido si mantuvieras una vida más activa?, ¿y si hubieras vivido con los pies en la tierra como en el 37?.

Condenado a ir del hospital de Cruces a la residencia con medio cuerpo inútil, con el área del cerebro encargada del habla encharcada en sangre hace gestitos para hacerse entender, ya no llevará corbata pues el auxiliar no sabe hacer el nudo y total ya ¿para qué?.

Bravo Mario, ahora tienes las respuestas a tus preguntas sobre el día de tu jubilación, no hace falta que pienses más, los demás pensarán por ti y te harán el horario de las actividades del centro.

Ya no hay vuelta atrás, pero Mario, si no puedes decirnos con palabras, dinos con pensamientos que mantener las aficiones son necesarias, que seguir con una vida cultural activa, cuidar a los de tu entorno, además de comer bien y levantarte del sillón del despacho y tener un plan para el día del descanso es garantía de una vida activa, feliz y estimulante. Una jubilación feliz.

¿Dónde estarías Mario, si te hubieras respondido algo de esto?

Perdóname Mario, te oculté las respuestas, cuando las sabía cómo puedes ver desde hace años.

Eskerrik asko Mario por hacerme ver la responsabilidad que tus nietos tenemos en tu cerebro encharcado, pero tranquilo, te iremos a ver en Nochebuena.

*Publicado en Envejicimiento en Red. El 18/11/2014.

*Mario es un personaje ficticio basado en pacientes conocidos por el autor.

¡Cierto!
¡Cierto!

¡Por cierto! me gustaría saber vuestra opinión. Deja un comentario.

Anuncios

4 comentarios en “La mala jubilación. Un relato corto de la realidad.

  1. Es muy importante el poder/saber envejecer dignamente. De pequeños se nos enseña todo aquello que consideran nos será de utilidad en nuestra vida adulta, pero nadie se preocupa de ese después, que por suerte, cada vez es más largo. Ahora sólo hemos de conseguir que sea pleno.
    Una historia muy conmovedora y tristemente cierta. Saludos
    Neus

    1. Efectivamente, no nos lo enseñan ni en casa, ni en el colegio.
      Por gracia o por desgracia según se mire, nos lo enseña la escuela de la vida.
      Entre todos algún día conseguiremos acercarnos a la buena jubilación…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s