Archivo de la etiqueta: Alimentación de los Mayores

La alimentación en la tercera edad.

 

 

10155473_10152078880577825_5522367068929232410_n

 

Dieta para las personas mayores.

La alimentación de las personas mayores y ancianos.  Sabemos que nuestros hábitos condicionan nuestra salud en cualquier etapa de la vida. Es por ello que debemos prestar atención al ejercicio que practicamos y, por supuesto, a nuestra nutrición.

A nuestra edad tenemos más posibilidades de padecer problemas de anemia, hipertensión, diabetes, etc. Pero con una alimentación sana y equilibrada podemos prevenir continuas visitas al médico por constantes achaques.Sin embargo, es un error frecuente el desentenderse de las tareas rutinarias como ir a la compra o cocinar; algo que no sólo nos reportará los beneficios propios de una dieta sana, sino que nos servirá para ejercitar la mente. En el caso de serle un problema su alimentación Abuelagapita podrá cuidar este apartado , tan importante, para su salud, con dietas personalizadas  y adaptadas por especialistas, a sus análisis clínicos. Con nuestra Terapia de cocina,aparte de entretenerte, puede mejorar tu salud.

Toma nota de los siguientes consejos que te ayudarán a gozar de buena salud a cualquier edad:

– Organiza una compra semanalmente, planificando los alimentos que comprarás. ¿Por qué no vas a hacerla con algún amigo? – Aunque vivas sólo, anímate a cocinar. Tener que hacer menos cantidad no es excusa ya que puedes congelar varias raciones para los días que no tengas ganas de cocinar y además, preparar los ingredientes, estar pendiente de los tiempos de cocción, etc, son ejercicios rutinarios que además de entretenerte, te beneficiarán indirectamente.

– Haz, por lo menos, 3 comidas al día, sin olvidarse nunca del desayuno. Es recomendable también, almorzar y merendar máxime si se padece alguna enfermedad como la diabetes o algún tipo de anemias o dependiendo de la medicación, para reforzar nuestro estomago.

– Reduce las calorías de tu dieta porque, a medida que envejecemos, tenemos menor actividad física.

– Sigue comiendo de todo: una dentadura débil no es razón suficiente para erradicar de nuestra dieta productos tan esenciales como la carne. Si es tu caso, la solución puede estar en los purés con todo tipo de ingredientes: verduras, pescado y por supuesto carnes.

– Come diariamente distintos tipos de cereales; pan, arroz, fideos… un aporte de fibra le ayudará a a mantener un buen funcionamiento intestinal y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón y diabetes tipo 2.

– Carnes blancas mejor que rojas; incorpora a tu compra semanal carne de pavo o de pollo, siempre sin piel para disminuir la cantidad de grasa. – No abuses del café ni por supuesto del alcohol.

– Cuidado con el colesterol. Prescinde de los fritos y en caso de hacerlos, sólo con aceite de oliva.

– Los embutidos, sólo de forma excepcional. Igual con la bollería industrial y la casquería.

– Bebe al menos dos litros de agua al día (de 8 a 10 vasos de agua). Aunque no tengamos sed, es imprescindible que nos protejamos ante una posible deshidratación. Además, bebe leche, zumos e infusiones que te aportarán una ración extra de nutrientes, proteínas, calcio…

– No a la sal. Sí al sabor. Es importante que los alimentos estén bien condimentados porque comer es un placer a cualquier edad y precisamente a edades avanzadas, en las que es habitual el incómodo consumo de medicamentos, la hora de la comida no puede ser un suplicio más. Añadiendo especias como el tomillo, el romero o el laurel, daremos sabor a nuestros platos a la vez que prevenimos la hipertensión.

– Verduras, legumbres, hortalizas y pescado deben tener un papel esencial en nuestra dieta diaria.

– Los lácteos son nuestro mejor aliado contra la osteoporosis. Leche, quesos, yogurt… Si son desnatados, mejor.

– No dudes en consultar a tu médico o dietista ante cualquier duda, especialmente antes de tomar ningún complemento multivitamínico y al dentista sobre el cuidado y limpieza de tu dentadura y encías.

– Come con otras personas de vez en cuando para hacerlo más agradable. Pon un mantel bonito, prueba una nueva receta…

¡Recuerda que nunca es demasiado tarde para hacer cambios saludables en nuestra vida!

hecho con mucho amor para nuestros mayores

Ejemplo de dieta saludable
Semana Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado
Comidas Sopa de verduras
+
Lasaña boloñesa
Lentejas levantinas
+
Muslitos de pollo a la cerveza
Paella de marisco y pollo
+
Merluza a la bilbaína
Crema de calabacín
+
Carrillada al oloroso
Judías verdes con tomate
+
Atún con pisto
Fabada asturiana
+
Repollo rehogado
Cenas Merluza a la vasca Huevo con bechamel y espinacas Pechuga de pollo con mango Bacalao a la vizcaína Tajaditas de pollo braseadas Merluza del Chef
Buena nutrición para nuestros abuelos

 

no demasiadas calorias abuelos

 

La llegada de la tercera edad trae consigo cambios que afectan a hombres y mujeres  quienes a las arrugas y los olvidos, deben sumar la adaptación de su organismo a una nueva manera de metabolizar los alimentos, sumado a dietas que integren productos que contemplen mayor cantidad de compuestos como el calcio, el hierro y la vitamina D.
Llegar a la vejez no significa el término de un proceso, pero sí es de suma importancia considerar los cambios que van sucediendo a nivel físico y mental en las personas, para luego establecer un equilibrio nutricional que les permita tener un buen estilo de vida durante los llamados “años dorados”.
Al respecto, , la nutrición en el adulto mayor se basará en los cambios fisiológicos que ocurren en las personas, los que generalmente suceden a partir de los sesenta años.
En relación a estos cambios, el profesional dice que por lo general se trata de “la disminución en el metabolismo, en la cantidad de hormonas que producen y en la cantidad de células que se regeneran” y agrega que estas características “provocarán que algunos órganos disminuyan su función”, como en el caso de la pérdida de la audición y la visión.
Además, el especialista menciona que los cambios en esta etapa de la vida no sólo tienen que ver con lo orgánico, sino que también con lo social, ya que son muchos abuelos los que comienzan a experimentar una nueva forma de vida, por ejemplo después de jubilarse, cosa que también puede influir en su nutrición.

En este contexto terminar con la vida laboral incluye “un cambio en sus ingresos, por lo tanto además de los cambios físicos, los adultos mayores se ven más vulnerables y el acceso que podrán tener a los alimentos adecuados es menor”.

Otro de los factores que se hacen más evidentes en esta etapa es el aumento del sedentarismo, ya sea por la menor actividad diaria, como por algunas enfermedades que impiden el movimiento. También se hacen visibles algunos cambios a nivel orgánico que impiden una normal nutrición. Tal es el caso de la xerostomía (disminución en la producción de saliva), la onodoncia (pérdida de piezas dentales) y la utilización de prótesis, los que perjudican de alguna u otra forma el apetito del adulto mayor.
Todo lo anterior es descrito por el nutricionista como un conjunto de cambios, que en el caso del tema odontológico, provocará diferencias en, por ejemplo, la consistencia de los alimentos. “Ya no les estimulará tanto comerse un plato de patatas fritas o uno de arroz; ahora lo harán las sopas, los caldos, productos que les ayudarán a lubricar los alimentos en la boca”..
Por otro lado, la digestión también es diferente en la etapa de la ancianidad, pues se trata de un proceso más lento y con una menor capacidad de absorción de los nutrientes. “Ellos pueden consumir lo mismo que uno, pero van a metabolizar menos”, lo que traerá como consecuencia un menor gasto de energía y por lo tanto, se deberá reforzar las dietas con menor porcentaje de calorías.
Pasan más tiempo en la casa, por lo tanto no hay mucho contacto con el sol, un estimulador en la producción de vitamina D, entre otras cosas, sin esta vitamina no sacamos nada con consumir calcio porque no se va a aprovechar y será ahí donde comiencen a surgir problemas como la osteoporosis..
Con respecto a la leche, se trata de una bebida láctea, fuente rica en calcio, vitamina D, hierro, zinc y proteínas y serán estos tres últimos componentes los que permitan a los abuelos “regenerar estructuras que estaban perdiendo o que se estaban malgastando”.
El consumo de algunos alimentos se vuelve un poco más restrictivo en los adultos mayores, esto por ser personas más propensas a ciertas enfermedades. Algunos de ellos son la sal (hipertensión), el azúcar (diabetes), frituras y alimentos irritantes, etcétera (para no sobre exigir al hígado y evitar lesiones en él).
La etapa del envejecimiento pasa por el llamado estrés oxidativo, razón por la cual “disminuirá la capacidad del hígado, de los pulmones y de la mayoría de los órganos”. Por lo tanto, a través de la alimentación se debe “tratar de suplir esta menor eficiencia y tratar además de estimular al organismo”.
En relación a la estimulación, se les debe “facilitar la entrega de alimentos que actualmente son carentes para estas personas y la forma en que les llegan, es decir, su consistencia y posteriormente su digestibilidad, además de complementar con los programas de ayuda para el adulto mayor”.
Con el paso del tiempo, los adultos mayores se están cuidando más y es por eso que la aparición de las enfermedades puede apreciarse cada vez más lejanas. “Antes podíamos ver enfermedades graves a los 50 ó 60 años y ahora los podemos ver desde los 70 años en adelante
Anuncios

La alimentación de nuestros Mayores.

Legumbres.
Potaje de garbanzos.

Requerimientos nutricionales

Los requerimientos nutricionales son las necesidades que los organismos vivos tienen de los diferentes nutrientes para su óptimo crecimiento, mantenimiento y funcionamiento en general. Estas cantidades varían dependiendo de la especie, el sexo y la edad, o más bien, del momento del desarrollo del individuo.

En las personas mayores las necesidades de los diferentes nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, agua) no se diferencian mucho de las calculadas para los adultos más jóvenes.

Las necesidades de energía en las personas mayores son menores que en los más jóvenes; como media disminuyen un 10% cada década a partir de los 60 años, por disminución de la masa celular activa y de la actividad física. En la tercera edad se deben consumir menos calorías, ya que si se mantiene la misma ingesta que en la edad adulta se corre el riesgo de presentar obesidad o agravarla. Aproximadamente se habla de un consumo de unas 2200 kilocalorías en varones de 65 años sedentarios y de 1850 en mujeres de la misma edad y características.

Respecto las proteínas, aunque hay una disminución de la masa magra, es decir, de la cantidad de músculo, también hay un aumento de la utilización de proteínas (y sus elementos básicos, los aminoácidos) a nivel de vísceras como hígado e intestinos. Estos factores equilibran la situación, de manera que las necesidades proteicas son iguales en la edad geriátrica que en la edad adulta, es decir, unos  0,8 gr por kg de peso corporal y día. Sin embargo, se suele recomendar una cantidad de 1gr por kilo de peso y día, para asegurar el aporte de aminoácidos esenciales (los que no puede sintetizar nuestro organismo), aun ante la presencia de enfermedades gastrointestinales, infecciosas o estrés. Se recomienda que la ingesta de proteínas constituya aproximadamente el 10% de las calorías totales de la dieta.

La ingesta de lípidos, en general, debería reducirse, sobre todo porque de ellos se obtiene energía y, como ya se ha comentado, las necesidades energéticas son menores. Además, es interesante reducir su consumo de cara a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, existen también ácidos grasos esenciales, es decir, los elementos básicos y formadores de las grasas, que no se pueden sintetizar en el organismo humano, cuya falta provoca patología. Por esto se deben asegurar ingestas de grasas poliinsaturadas: vegetales y del pescado azul, mejor que grasas de origen animal. No deberían superar el 30% de la ingesta calórica.

Se recomienda disminuir ligeramente el consumo de hidratos de carbono o glúcidos, ya que las necesidades energéticas disminuyen, sobre todo a expensas de azúcares sencillos de absorción rápida (glucosa, lactosa, fructosa) y mantener los azúcares de absorción lenta, los almidones (cadenas largas de glucosa y otros monosacáridos). Deben representar, a pesar de todo, entre el 55 y el 60% de la ingesta calórica total.

El agua, considerada nutriente esencial para el mantenimiento del metabolismo, sigue siendo también en las personas mayores primordial, a pesar de la disminución del contenido en agua del organismo. Se recomienda la ingesta de al menos 2 litros de líquidos al día (agua, zumos, caldos, infusiones, etc.) como la ideal, sin embargo, y asumiendo que la disminución de la sensación de sed hace que sea muy difícil llegar a estas cantidades, se asume como deseable que al menos ésta no sea inferior a un litro y medio.

En cuanto a los minerales, a pesar que las necesidades basales de ellos no son sustancialmente diferentes de las de la edad adulta, existen dificultades en su absorción y aprovechamiento, por lo que se recomienda aumentar su cantidad en la dieta, como pasa por ejemplo con el hierro y el calcio, que puede tener disminuida su absorción por gastritis atrófica y aumentadas sus necesidades por enfermedades crónicas o alteraciones hormonales.

Respecto a las vitaminas y los oligoelementos (minerales que el organismo necesita en muy escasa cantidad, pero que son imprescindibles) no suelen haber carencias en el caso de una dieta variada. Sin embargo, ciertas situaciones patológicas pueden dificultar su absorción, como por ejemplo los problemas gástricos que impiden la absorción de vitamina B12, que ocasiona anemia y problemas neurológicos en casos extremos.

Para poder asegurar la ingesta de estos nutrientes, en la variedad y la cantidad necesarias, es imprescindible una dieta variada, atractiva y sabrosa, fácilmente digeribles, con texturas adaptadas a la situación de masticación y deglución del anciano, y mantener un entorno social estimulante a la hora de las comidas. De esta manera se logrará no sólo que las personas mayores se nutran adecuadamente, sino también que disfruten con la comida.

Dra. Montse Queralt

Especialista en Medicina de Familia y Geriatría.

Bocaditos para comer entre horas
Lunch de dieta mediterránea.

Recomendaciones nutricionales

Para realizar una ingesta adecuada de los nutrientes necesarios para mantener una buena salud, en las persona mayores es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones, ya que por deterioro funcional, social, y físico es relativamente fácil llegar al desequilibrio nutricional.

Es aconsejable realizar 4 o 5 ingestas diarias, sin olvidarse del desayuno, con una dieta variada. Es mejor limitar el consumo de sal y condimentar los alimentos con hierbas aromáticas. Se deberán limitar los fritos (mejor vapor, horno, hervido o plancha); en caso de hacerlos, siempre con aceite de oliva. La dieta habitual debería contener 5 raciones de fruta y verdura, de 3 a 5 raciones de farináceos (cereales y legumbres, alimentos ricos en hidratos de carbono), de 2 a 3 semanales.

Dieta Mediterránea, importante en la alimentación de Nuestros Mayores